Era Ter-Werr, una tuco- tuco que habìa excavado su casa en el fondo de la cueva. Con sus largos dientes de roedor mordiò el talòn de Noshtex y salvo al bebè. Apenas el monstruo lo dejò en el suelo para frotarse el pie dolorido, la tuco-tuco se lo llevò al exterior, y pidiò ayuda a los demas animales.
Kius, el chorlo, sabìa que Koock habia creado una nueva tierra màs allà del mar amargo y sugiriò llevarlo hasta allì.
Aunque Noshtex casi lo alcanza, consiguieron poner al bebè sobre el lomo de un cisne blanco, que remontò vuelo rumbo al este, donde Elal. el hijo de la nube y el gigante, vivirìa sin peligro, porque los gigantes temìan al agua.
A esta tierra ventosa y frìa, que los blancos llamaron Patagonia, llegaron el cisne y su carga, y el ave no descansò hasta posarse en la cumbre del cerro Chaltèn.
Pero no llegaron solos. El resto de las aves vino poco despuès, y los peces grandes y pequeños que rodeaban las islas originales y los animales terrestres, unos sobre otros, helados de frios. Todos cruzaron el mar, para no abandonar al pequeño Elal. Y el cielo, y las lagunas, y las laderas de los montes se llenaron de vida.
Elal pronto aprediò que esta tierra tambièn tenia sus peligros. Aqui habitaban Kokeske y Shìe, el frìo y la nieve, dos hermanos que se consideraban amos y señores. Cuando Elal quiso bajar del chaltèn lo atacaron, dispuestos a matarlo. Pero el pequeño demostro que no serìa tan sencillo como ellos pensaban.
Levanto del suelo dos piedras, y golpeàndolas produjo la chispa generadora del fuego, que los protegio de los hermanos y los ahuyentò. Tambièn se contruyò un arco y flechas, para cazar animales que le servirìan de sustento.
El mismo arco,poderoso, lo usò para ahuyentar el mar a flechazosy agrandar la tierra seca. Y una vez que tuvo bajo su dominio un territorio enorme, rico y poblado por todo tipo de animales, modelò con barro a los primeros hombres y mujeres, los tehuelches.
Les enseño los secretos para dominar la Creaciòn; les dio el fuego, les enseño a rastrear animales y còmo cazarlos, còmo vestirse para soportar el duro clima...
Al fin, un dìa dio su tarea por cumplida. Reuniò a las gentes y se despidiò de todos, encomendàndoles que trasmitieran sus conocimientos a las futuras generaciones. Y partio, a lomos del mismo cisne que lo habia salvado cuando era un bebè.
Los tehuelches lo vieron alejarse y, cada tanto, disparar una flecha al mar. Donde la flecha caì surgia una isla, y el cisne podia detenerse a descansar.
Dicen que en una de ellas, tan lejos que ningun hombre la ha visto jamàs, vive todavìa Elal, junto a hogueras que jamàs se consumiràn, escuchando las historias de los tehuelches que han abandonado este mundo...
Asi escucharon la historia de Koock y Elal los primeros hombres blancos que llegaron a la Patagonia. Entre ellos estaba Pigafetta, el cronista de la expediciòn de Magallanes, que dibujò el mapa de la costa continental y el de las dos islas donde todo comenzò, el dìa que Koock se puso triste.
Enrique Melantoni: En imaginaria
www.educared.org.ar/imaginaria/biblioteca/?p=263.
No hay tehuelche que no lo sepa .Antes de la llegada de los primeros blancos,ellos conocian muy bien como se originaron el mar y la dilatada meseta patagonica,el mundo ventoso y frio donde pasaban sus vidas.
En el principio, dicen, estaba Kooch, sentado solo en medio de la niebla.
¿Cuanto llevaba alli ?. La eternidad le pesaba en el corazon... Sin poder evitarlo, comenzo a llorar de tristeza.
Terrible era eso. El agua corria en torrentes desde sus ojos y se acumulaba a sus pies. Subia y subia. Cuando estaba a punto de cubrirlo, Kooch dejo de llorar y lanzo un suspiro, tan poderoso que disipo la niebla.Sin querer,habia creado el primer mar y el primer viento, que encrespaba las olas.
Intrigado,quizo ver su obra.se alejo un poco en el espacio y levanto un brazo, abriendo una gran brecha en la oscuridad. La fuerza de su golpe genero una chispa inmensa, que fue a alumbrar sobre el mar .Asi nacio Xaleshen, el sol.
Y del sol surgieron las nubes, que proyectaron sus sombras ligeras en ese mundo recien creado.
Kooch, al contemplarlo, decidio que algo faltaba en esa gran extension de agua, e hizo surgir una isla. Enseguida la rodeo de cardumenes y la pobló de vida.
El viento,sobre ella,se convirtio en brisa,y las nubes dejaron caer una lluvia suave que hizo crecer la vegetacion .
Kooch,satisfecho,creo una segunda isla junto a la primera y se marcho al horizonte.
Pero Tons,la oscuridad ,todavia estaba sobre el mundo,y alli ,en las islas,dejo a sus hijos,
los gigantes,para que las hicieran suyas.
Uno de ellos, llamado Noshtex ,deseaba a la nube Teo.Dia y noche se quedaba viendola embobado ,cuando paseaban con sus hermanas.
Un dia decidio raptarla y se la llevo a su caverna por la fuerza.
Las hermanas de Teo,furiosas al no encantrarla,se arremolinaron en una gran tempestad que lo cubrio todo.El agua bajo en torrentes por las laderas de las montañas arrastrando arboles y rocas,inundando las cuevas de los animales y los nidos de los pajaros,antes de derramarse en Arrok,el mar amargo.
Luego de tres dias de lluvia incesante asomo el sol,y al enterarse del rapto fue al horizonte,donde estaba Kooch ,para darle la noticia.
-El que lo haya hecho sera castigado-dijo Kooch- .Si Teo espera un hijo,sera mucho mas fuerte que su padre....
Al dia siguiente cuando el sol saliò a devorar la neblina, contò a las nubes las novedades. Xòchem, el viento, las llevò a la tierra, donde las oyò el chingolo. Y el chingolo se le contò al primero que se le cruzò y asì, al poco tiempo, todos los animales de las islas sabìan lo que habìa dicho Koock.
Pero tambièn Noshtex las escuchò, de boca del viento y tuvo miedo. Entrò a la gruta con la intenciòn de devorar a Teo y a su hijo. Arrancò al bebè del vientre de su madre, y cuando estaba por comèrselo sintio un fuerte dolor de pie.
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